Pierolapithecus catalaunicus

Hostalets de Pierola 7ª salida puntuable. 19/03/2017

Sobre la 8,30 de la mañana, me encontraba calentando yendo y viniendo entre las rotondas de Quatre Camins, y la primera de Pallejá. La salida programada era a Pierola y, talvez por asociación de ideas, recordé un artículo que leí hace ya bastante tiempo, sobre el descubrimiento en ese municipio, de una criatura que vivió hace 13 millones de años,  y que, según los paleontólogos, es el eslabón perdido entre el mono y el hombre. Hoy puesto a escribir mi crónica semanal, movido por la curiosidad, y a riesgo de ser un plasta, me he apresurado a buscar en internet, y efectivamente, he encontrado lo que buscaba. El nombre científico de esa criatura es el de Pierolapithecus catalaunicus y su probable aspecto es el podéis ver en la foto.

Seguía yo con mis ensoñaciones imaginando al Pierolapithecus catalaunicus, deambulando y buscándose la vida por los bosques de Pierola, cuando en una de mis venidas descubrí a lo lejos, una nube azul. “Qué raro” pensé “el cielo está totalmente despejado y hay una  nube a ras de tierra, y además azul”. Sin embargo a medida que me iba acercando a la supuesta “nube” observé que a su vez, ésta también se acercaba a mí. Entonces caí en la cuenta “¡Ah, vale, no estoy soñando! Es la tropa del Velo”

Mi uní a la “nube azul” la cual marchaba en dirección Martorell para desviarse hacia Olesa, subir hasta Esparraguera, y desde allí enfilar la carretera de Pierola. “Qué bien” pensé. Una vez dentro de la nube observé los “globeros” que la componían, contándome yo entre ellos, claro está. Había caras nuevas; el Raúl y el Aníbal, amigos del Carlos de la Collblanc, y el Wilfred, amigo del Oscar y del Camacho. El resto, salvo algunas excepciones que iré comentando sobre la marcha, éramos, más o menos, los habituales.

A decir verdad, el ritmo no era tan fuerte como en ocasiones precedentes. Sin querer desmerecer a nadie, se notaba la falta de dos “primeros espadas” como son el Pastillas y el Javi Perona. Sólo cuando el Marc o el Neng, se pusieron en cabeza camino de Olesa, se animó un poco (no demasiado) el cotarro.

Una vez reagrupados en la rotonda de Olesa, enfilamos la subida hacia Esparraguera en donde hubo algunos tirones de cierta importancia, aunque yo no participé en ellos por la sencilla razón de que me notaba las piernas cansinas y sin ganas de líos. Creo que llegué el último al reagrupamiento que se hizo antes de tomar la carretera de Pierola.

Sin embargo, una vez pasado Can Rial, donde la carretera comienza a ascender desde los 140m hasta los 410m. en diez km, con algunas rampas de más del 7%, ya no pude resistir la tentación de meterme en la batalla. Nos juntamos una buena grupeta compuesta por el Marc, el Neng, el Rafa, el Carlos, su amigo Raúl, el Wilfred (amigo del Oscar), el Jose y yo. La batalla fue atroz; se tiraba a muerte en cada uno de los repechos y cuando no era el Neng, lo hacía el Marc o el Wilfred, quien por cierto pegó un trallazo en uno de ellos que me dejó “tocado” y apunto de sucumbir, como así sucedió en el Km 9. Una vez descolgado observé que también el Jose había perdido contacto y, por delante de él,  alguien más  a quien no pude distinguir por la distancia que nos separaba.

Un km más adelante se me unió el Oscar quien manifestó tener una gran alegría de verme (yo más de poder  pillar un buena  rueda). Y así llegamos al cruce de Pierola donde hubo un pequeña confusión; me extrañó encontrar sólo al Jose y pensé que el resto de la grupeta estarían abajo en el pueblo. Sin embargo no fue así, tiraron hasta el siguiente cruce donde está la rotonda y esperaron allí hasta que se aclaró la confusión. Que no se me olvide mencionar que primero en la rotonda fue el Carlos seguido del Neng, del Marc y del Rafa y el Raúl. Al parecer el amigo Wifred, también petó al final.

Cabe decir que en el almuerzo nos juntamos 21 globeros bien contados, sin embargo encontré a faltar al Joaquin,  al Balbis, al Miguel y también al David y al Manu, pero me alegró la presencia del Párraga, quien me aseguró que a partir de ahora va volver al redil. Espero que así sea. Además de los ya nombrados anteriormente, allí estaban el resto del grupo; el Marcial, el Fran, el Marcos Sánchez, el Camacho, el Dani y su inefable padre, el Bartolico, el Manel (al Seve no lo nombro porque aparecerá más adelante), y como por arte de magia apareció el Monsó, venido de Dios sabe dónde. Explicó que el resto del clan prefirió quedarse en la Casablanca, pensando que a la vuelta la colla pasaría por allí.

Y señor…se almorzó en paz y armonía como viene siendo habitual. A unos nos sirvieron pronto, otros tuvieron que esperar. En estos casos todo depende de si la cocinera le apetece hacer antes las tortillas o el lomo con queso. Va como va.

Saciado el apetito y repuestas nuestras fuerzas, nos dispusimos para el regreso. Se hizo  hicimos la foto de familia y cada uno tomó la opción de por dónde regresar. Unos lo hicieron por Masquefa y Martorell, otros lo hicimos por S. Sadurní, Els Casots y el Ordal.

En este caso la grupeta de los “valientes” la compusimos el Marc, el Jose, el Rafa, el Seve, el Carlos con sus amigos el Raúl y el Aníbal, además del Dani, El Fran y yo; diez en total. Nos presentamos en S. Sadurní en menos que se reza un credo y enfilamos Els Casots. Me quedé por la cola tirado como una vulgar colilla. Excepto el Carlos y sus amigo que subieron esperando al Ánibal, mis compañeros de grupeta estaban cada vez más lejos. Seguro que cuando leáis esta crónica  pensareis que me pilló el tío del mazo, pero no. No fue así. Me notaba raro y apático, no me dolían las piernas, pero no iba, y así hasta el cruce con la N-340.

En la subida a Els Casots, y mientras veía alejarse a los compañeros de grupeta, reflexioné (seriamente); me había inhibdo en el repechón que va de Olesa a Esparraguera,  peté cuatro km. antes de llegar a Pierola y cuando me cogió el Oscar, a duras penas pude aguantarle a rueda. Me  volví a inhibir en el repechón antes del reagrupamiento en S. Sadurní y fue empezar a subir Els Casots y soltarme de todos subiendo a ritmo de vergüenza. “Cinto” me dije “ si no reaccionas en el Ordal, prepárate para «entregar la cuchara» y renunciar al grupo de los recorridos opcionales. Tendrás que unirte a otro menos belicoso y más tranquilo, al fin y al cabo la edad no perdona y la bici se puede disfrutar de muchas maneras”

De nuevo reagrupados (el Dani se fue en dirección a Tarragona), reemprendemos la marcha teniendo el Ordal por delante. Lleno de dudas, pero dispuesto a probarme, me metí en la grupeta. Pasamos el primer repechón (el del el Pago) sin demasiado esfuerzo por mi parte, lo cual me animó bastante. Hacia la mitad del siguiente repechón (el que conduce al pueblo del Ordal), arrancó el Marc. El Seve que iba a su rueda no pudo seguirle,  yo arranqué, me puse a tirar llevando a rueda al Rafa, y pude alcanzarle pasado el pueblo. A partir de allí mi confianza fue en aumento, hasta el extremo que empecé a pensar en atacar, pero ¿dónde hacerlo? Teniendo en cuenta que soy un diésel y que esprinto menos que San Patrás, si esperaba a los últimos metros se me cepillarían fácilmente, sin embargo si lo hacía de lejos…también, y decidí morir matando. Bajé piñones y arranqué a 250m. de la cima, pero el Marc y el Rafa me pasaron faltando 100. Después de aquello me quité un peso de encima. Llegué a la conclusión que había tenido un día “perro” de esos que es mejor olvidar, pero que todavía no había llegado el momento de «entregar la cuchara».

Cuando poco después llegó el Seve, quien extrañado de mi reacción, supongo que con  motivos suficientes, me dijo; —Sabía que tenías un as escondido en la manga—. No fue así me querido Seve, insisto en que fue uno de esos días que se tienen tontos, pero no hubo premeditación ni alevosía.

La bajada se hizo como de costumbre, o sea persiguiendo al Rafa hasta Vallirana y en Quatre Camins me despedí del grupo.

Y esta es la historia de la salida queridos Velos, espero no haberos aburrido demasiado; ya sabéis; hay días en los que uno está más inspirado que otros, quizás éste no ha sido uno de los mejores.

Antes de despedirme quiero recordaros un par de cositas: la primera que todos los socios del Velo, tenemos en BICILETAS MARCO, C/ Renclusa, 1, de l’Hospitalet, un 10% de descuento en reparaciones y material, con la particularidad de que, por experiencia sé, que el amigo Rafa, tiene manos de seda para las reparaciones.

La segunda; la próxima salida, 26/03/2017, 8ª puntuable, es a la Colonia Sedó, 100km.

Ida por Molins Martorell, Olesa y Colonia Sedó

El recorrido opcional para la ida, será por Terrassa, Viladecaballs, Olesa y Colonia Sedó

Vuelta por Olesa,  Martorell, Molins y Sanson.

Vuelta opcional: Ullastrell y Castellbisbal

Un abrazo a todos

Cinto

 

 

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